jueves, 7 de julio de 2016

Los vicios evitables

Cada vez son más las personas que apuestan por la vida sana y dejan de lado adicciones cada vez peor vistas como el tabaco o el alcohol.

Ya no es raro entrar a un bar y no oler a cigarrillo o estar en un restaurante y no respirar el olor del plato junto al del humo de tabaco. La denominada ´Ley Antitabaco` que entró en vigor en España hace justo una década -con las restricciones de fumar en estos lugares desde 2010- ha normalizado situaciones como las descritas. O quizá no tanto.

Como muestra un botón: En esta época de verano, donde las protagonistas son las terrazas, bien sea al aire libre o con toldos, en ocasiones provocan que el humo de tabaco no se vaya tan fácilmente. De hecho, casi la mitad de las personas encuestadas en un sondeo de la Sociedad Española de Medicina segura que sigue expuesto a este tabaco sin quererlo, el denominado fumador pasivo. Aunque la normativa es estricta, las denuncias por incumplimiento de la Ley se amontonan también en los tribunales de Castilla y León.

Peor lo tiene la gente que ha reconocido tener que respirar humo de tabaco en su puesto de trabajo -6% según el mismo estudio- o incluso tener que convivir con la nicotina dentro de su casa -14%-. El problema viene cuando se expone a sectores  de riesgo, como los niños, quienes, sin quererlo, inhalan un humo perjudicial en edades ,tan tempranas: “En menores se ha estudiado que el 6,8% de los menores de 4 años están expuestos a ello”- apunta Lidia Sanz, psicóloga de la Asociación Española contra el Cáncer en Castilla y León- “y lo peor es que están siendo dañados, porque en un organismo y unos pulmones en crecimiento, las consecuencias son brutales”.

No es fácil dejarlo, desde luego, pero para ello trabajan desde la AECC con grupos que ayudan a desengancharse a quienes peor lo están pasando. En ese sentido, Sanz asegura que aunque la adicción física a la nicotina se supera en unas dos semanas, la psicológica cuesta más: “Hay que trabajar los hábitos y rutinas porque es lo que más cuesta romper. Socialmente está más aceptada, pero no se puede olvidar que es una adicción”.

EL DETALLE: Mientras que el cigarrillo tradicional ha caído en ventas desde 2008 un 12% el de liar ha subido un 24% y sus ventas suponen un total de 640 millones de euros según la OMS.Malos hábitos, malas consecuencias

Un vicio que, de no tomar conciencia y cartas en el asunto, puede desembocar en enfermedades serias como el cáncer. Como dato, el 30% de los tumores están asociados a fumar cigarrillos y aunque muchos piensen que el único posible es el de pulmón, lo cierto es que también puede derivar en cáncer de laringe, esófago, estómago o hasta vesícula: “Por todos los órganos por los que se filtra esos componentes hay un riesgo añadido de padecerlo” matiza Sanz.

La exposición a estos agentes contaminantes, si bien en otros casos no depende de uno mismo, tiene la particularidad de que sí se puede evitar. Tan solo basta con apagar el cigarrillo, mantenerlo lo más lejos posible y apostar por la vida sana.

Por desgracia la convivencia con la palabra cáncer ya es común y, en ese sentido, uno de los que más se conocen y mejor porcentaje de curación tiene -según el último dato de la AECC el porcentaje de supervivencia está en el 82,8 por ciento- es el de mama. A pesar de ello, aún siguen siendo muchos los meses de pruebas, de quimioterapia, de radioterapia que merman las ganas de hacer algo más a quienes lo sufren una vez se sale de cualquiera de las sesiones. Pero durante el tratamiento es tan importante el cuidado en el centro médico como en el propio hogar.

La alimentación y el ejercicio suponen un tanto por ciento importante para salir más fortalecido de ese duro trance: “Los efectos adversos se van a presentar a todos los niveles por los tratamientos que se realizan, pero con una buena nutrición y ejercicio se pueden paliar en cierta medida sus consecuencias y las pacientes ven que van a poder con su cuerpo”, asegura la oncóloga Rocío Fonseca.

Fonseca, junto a otros especialistas, ha editado una Guía de Nutrición para las pacientes que se encuentran en esta situación en las que se da una serie de pautas, según la fase de la enfermedad en la que estén, para afrontar el trance, desterrando vicios y optando por una alimentación y ejercicio adecuados que revitalicen en una etapa en la que impera la desgana. Aunque no es fácil: “No hay nada efectivo a la primera. La única dieta que tiene un beneficio para prevenir un cáncer de mama es la dieta mediterránea junto a la eliminación del alcohol o el tabaco” puntualiza.

La enfermedad cada vez se conoce más, sí, pero aún hay retos como los que señala la oncóloga que hace autocrítica apuntando a su propio sector. De hecho, reconoce que la mayoría de oncólogos no tienen una “excesiva” formación en nutrición y ejercicio físico para estos pacientes dentro de los temarios que estudian en la facultad de Medicina. Un hándicap que provoca que tengan que especializarse a posteriori con cursos concretos: “En España es necesario que se integren en los planes de tratamiento a estos pacientes, algo que sucede en otros países de Europa y que creo que es fundamental para ayudar en esas fases del tratamiento”. En lo que coinciden ambas especialistas, psicóloga y oncóloga, es en la prevención, que además del chequeo médico rutinario incluye una buena alimentación, un peso correcto y un cuerpo en forma. Tres medidas que están al alcance de nuestra mano.


Eliminar vicios es la mejor forma de eliminar el riesgo de cáncer

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